Los físicos japoneses Isamu Akasaki, Hiroshi Amano y Shuji Nakamura desarrollaron entre 1989 y 1993 el diodo emisor de luz azul de alta eficiencia basado en nitruro de galio, resolviendo un problema que había bloqueado la iluminación LED blanca durante décadas. Akasaki y Amano trabajaron en la Universidad de Nagoya; Nakamura lo hizo en Nichia Corporation, una empresa pequeña de Tokushima. La combinación de luz azul con fósforo amarillo permitió generar luz blanca de bajo consumo, transformando la iluminación global y posibilitando las pantallas de alta resolución. Recibieron el Premio Nobel de Física en 2014.