Médico y arabista originario de Belluno, Andrea Alpago vivió cerca de treinta años en Damasco como médico oficial del consulado de la República de Venecia en Siria, donde adquirió manuscritos árabes inéditos y dominio completo del idioma. Con ellos construyó un corpus de traducciones y revisiones del árabe al latín que incluye, como obra principal, la revisión y corrección de la traducción latina del Canon de Avicena que Gerardo de Cremona había realizado en Toledo en el siglo XII, depurando errores y lagunas acumulados durante cuatro siglos de copia manuscrita -revisión publicada póstumamente en Venecia en 1527 por iniciativa de su sobrino Paolo Alpago, y convertida en edición estándar usada por los médicos del Renacimiento europeo, reeditada más de treinta veces durante los siglos XV y XVI-. Tradujo además el tratado filosófico De Definitionibus de Avicena; en 1547, un comentario de Ibn al-Nafis sobre farmacopea -no su comentario sobre la circulación pulmonar, que permanecería desconocido en Europa hasta el siglo XX-; y en 1550, una segunda versión latina del Pequeño Kunnash de Yahya ibn Sarafyun (Serapión el Viejo), basada en gran medida en la traducción previa de Gerardo de Cremona. Regresó a Italia en 1520 y fue nombrado profesor de medicina teórica en la Universidad de Padua en 1521, cargo que ejerció solo unos meses antes de morir.