El emperador Justiniano I encarga en 532, tras la destrucción de la basílica anterior durante la revuelta de Nika, la construcción de una nueva catedral en Constantinopla a dos matemáticos y geómetras: Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto. Para sostener una cúpula de dimensiones sin precedentes sobre una base cuadrada, desarrollan a gran escala la técnica de la pechina: secciones triangulares curvas que permiten transferir el peso circular de la cúpula a cuatro pilares masivos en las esquinas de la planta cuadrada, sin necesidad de columnas que interrumpan el espacio interior. La construcción se completa en 537, tras solo cinco años de obras con hasta diez mil trabajadores. La cúpula original colapsó parcialmente en un terremoto en 558 y fue reconstruida por Isidoro el Joven, sobrino de Isidoro de Mileto, con mejoras estructurales. Hagia Sophia se convirtió en el modelo arquitectónico de referencia para la cristiandad oriental durante un milenio.