Aristóteles formaliza en el Organon (c. 350 a.C.) el primer sistema completo de lógica deductiva de la historia. Los Analíticos Primeros establecen la teoría del silogismo: toda inferencia válida puede reducirse a una estructura de tres proposiciones (premisa mayor, premisa menor, conclusión) en la que la conclusión se sigue necesariamente de las premisas. Los Analíticos Segundos distinguen demostración científica de mera persuasión, estableciendo que el conocimiento genuino requiere deducción a partir de principios primeros. Las Categorías clasifican los modos en que algo puede predicarse de otra cosa, fundando la ontología como disciplina. El sistema aristotélico es la formalización directa del método socrático de interrogación y refutación, al que dota de estructura proposicional explícita. Permanece como el único sistema de lógica formal hasta Boole y Frege en el siglo XIX.