Joseph Aspdin, albañil y empresario de Leeds, obtiene el 21 de octubre de 1824 la patente británica BP 5022, "Una mejora en el modo de producir piedra artificial", en la que acuña el término "cemento Portland" por la semejanza del material endurecido con la piedra caliza de la isla de Portland, en Dorset. El proceso de Aspdin —calcinación doble de caliza y arcilla, seguida de pulverización— sienta las bases de la industria moderna del cemento, sustituyendo gradualmente a los morteros de cal tradicionales y al "cemento romano" (un material de un solo quemado, de composición no controlada, que a pesar del nombre nada tiene que ver con el opus caementicium de la Antigüedad). Conviene matizar, sin embargo, que el cemento descrito en la patente de 1824 no coincide exactamente con el cemento Portland actual: fue su hijo William Aspdin quien, hacia 1843-45, sin patentar el cambio, descubrió que calcinar la mezcla a una temperatura mucho más alta (formando clínker) producía un material de mayor resistencia, mucho más cercano al cemento moderno, lanzando de facto la industria del "Portland cement" tal como se conoce hoy.