En marzo de 2006 Amazon lanza S3 (Simple Storage Service) y en agosto EC2 (Elastic Compute Cloud), con lo que materializa por primera vez a escala comercial el concepto de computación como servicio de infraestructura bajo demanda: cualquier desarrollador o empresa podía alquilar servidores, almacenamiento y red por horas, pagando solo por lo consumido, sin necesidad de invertir en hardware propio. La idea había sido articulada teóricamente por John McCarthy en 1961 —'computation may someday be organized as a public utility'— pero nunca había sido viable operativamente. El origen de AWS se remonta a una reunión interna en Amazon en 2003, donde Andy Jassy y un pequeño equipo identificaron que la infraestructura técnica que Amazon había construido para su propio e-commerce era suficientemente modular y robusta para venderse como servicio externo. Jassy lideró el proyecto desde cero hasta su lanzamiento y se convirtió en el primer CEO de AWS. El impacto fue estructural: AWS eliminó la barrera de capital que impedía a startups construir infraestructura tecnológica, democratizando la capacidad de escalar globalmente desde el primer día. Empresas como Dropbox, Netflix, Airbnb y miles de startups construyeron sus plataformas sobre AWS. La computación en la nube redefine además la geopolítica de los datos —dónde se almacenan, bajo qué jurisdicción, quién tiene acceso— convirtiéndose en uno de los motores directos de regulaciones como el RGPD (2018).