El navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont obtuvo en 1606 de Felipe III patentes reales para 48 invenciones, entre ellas una máquina de vapor para bombear agua en galerías mineras y un sistema de ventilación forzada con tuberías enfriadas por agua o nieve para reducir la temperatura en las minas. Las patentes, redescubiertas en el Archivo General de Simancas por investigadores de la FECYT y la Universidad de Navarra en 2007, preceden a Thomas Savery (1698) en 92 años y a James Watt (1769) en 163. Su oscuridad histórica se debe al aislamiento científico de la Corona española respecto al circuito intelectual europeo posterior y a la falta de publicación en latín o idiomas de difusión científica.