El 14 de junio de 1822 Charles Babbage presentó ante la Royal Astronomical Society su propuesta de una máquina capaz de calcular y tabular automáticamente funciones matemáticas mediante el método de diferencias finitas. La Máquina Diferencial no era programable — estaba diseñada para una sola tarea: sumar repetidamente para producir tablas de valores polinómicos, eliminando los errores humanos en el cálculo de tablas astronómicas y matemáticas. Aunque Babbage nunca la terminó en vida, el Museo de la Ciencia de Londres construyó la Difference Engine No. 2 en 1991 siguiendo sus planos originales: funcionó sin errores. La Máquina Diferencial es el primer eslabón de la cadena que lleva a la computación moderna, y su limitación — ser una calculadora de propósito único — es exactamente lo que motivó a Babbage a concebir la Máquina Analítica.