Leo Baekeland, químico belga establecido en EE.UU., desarrolla en 1907, en el laboratorio de su residencia de Yonkers (Nueva York), un proceso para controlar la reacción entre fenol y formaldehído mediante calor y presión, obteniendo un material duro, insoluble e infusible al que llama baquelita. Presenta su solicitud de patente el 13 de julio de 1907 (concedida el 7 de diciembre de 1909) y anuncia oficialmente el invento ante la American Chemical Society en febrero de 1909. La baquelita es el primer plástico fabricado enteramente a partir de componentes sintéticos —a diferencia de materiales anteriores como la celulosa o el celuloide, derivados de fuentes naturales— y da origen a la industria moderna de los plásticos, con aplicaciones que van desde el aislamiento eléctrico hasta la joyería y los componentes del automóvil incipiente. De forma casi simultánea, el ingeniero eléctrico británico James Swinburne, que investigaba materiales aislantes por una vía independiente, presentó su propia solicitud de patente para un producto fenólico similar solo un día después que Baekeland, perdiendo así la prioridad por un margen mínimo.