Štefan Banič, obrero eslovaco emigrado a Pensilvania, diseña en 1913 un paracaídas tipo paraguas fijado al cuerpo tras presenciar un accidente de aviación y lo prueba en 1914 saltando desde un edificio de 15 pisos y desde un avión ante representantes de la Oficina de Patentes y el ejército de EE.UU. en Washington D.C. La patente U.S. nº 1.108.484 es concedida el 3 de junio de 1914. Banič donó la patente al ejército de EE.UU. sin recibir compensación económica. El paracaídas de Banič salvó la vida de numerosos aviadores americanos durante la Primera Guerra Mundial. Regresó a Checoslovaquia en 1920 sin reconocimiento y murió en 1941 en el anonimato. Eslovaquia le dedicó una moneda de plata en 2020.