John Stewart Bell, físico nacido en Belfast y empleado en el CERN, publica en 1964 el artículo «On the Einstein Podolsky Rosen Paradox», en el que demuestra matemáticamente que ninguna teoría de variables ocultas locales —la alternativa que Einstein, Podolsky y Rosen habían propuesto en 1935 para evitar la "acción fantasmal a distancia" del entrelazamiento cuántico— puede reproducir todas las predicciones de la mecánica cuántica. Bell formula una desigualdad estadística concreta: si el universo es local y determinista en el sentido clásico, las correlaciones entre partículas entrelazadas no pueden superar cierto límite. La mecánica cuántica predice que sí lo superan. El teorema convierte un debate filosófico de tres décadas en una pregunta experimental verificable. John Clauser realiza la primera verificación experimental en 1972; Alain Aspect cierra las principales objeciones experimentales ("loopholes") en 1981-82 en Orsay; Anton Zeilinger extiende las verificaciones en los años 90 y desarrolla técnicas de teleportación cuántica. Las violaciones de las desigualdades de Bell, confirmadas en todos los experimentos, establecen que el entrelazamiento cuántico es real y no localizable mediante variables ocultas clásicas. Es el fundamento experimental de la criptografía cuántica, la computación cuántica y la teleportación de información cuántica.