Emil Berliner, nacido en Hannover (Alemania) y emigrado a EE.UU. en 1870, patenta el 8 de noviembre de 1887 el gramófono y el disco plano de grabación lateral (patente U.S. nº 372.786). A diferencia del fonógrafo de Edison (cilindros de cera frágiles, difíciles de reproducir en serie), el sistema de Berliner graba en discos de zinc recubiertos de cera que se transfieren por galvanoplastia a matrices metálicas capaces de estampar copias en serie. El disco plano de Berliner —con la aguja moviéndose lateralmente en el surco— es el estándar que perduró en la industria discográfica hasta la era digital: el LP de vinilo, el single de 45 rpm y el CD heredan su geometría. Edison recibe el crédito canónico del fonógrafo; Berliner, cuyo sistema triunfó comercialmente, permanece en el anonimato fuera de los círculos de historia de la tecnología.