Henry Bessemer obtiene en Reino Unido la patente británica nº 356 el 12 de febrero de 1856, y presenta públicamente su método —"La fabricación de hierro maleable y acero sin combustible"— ante la British Association for the Advancement of Science en Cheltenham el 24 de agosto del mismo año. El proceso consiste en inyectar aire a través del hierro fundido para quemar por oxidación el exceso de carbono y otras impurezas, generando además suficiente calor como para mantener el metal en estado líquido sin necesidad de combustible adicional. Es el primer método industrial barato para la producción masiva de acero, y resulta determinante para la expansión de los ferrocarriles, los rascacielos y la infraestructura de la Revolución Industrial. La atribución exclusiva a Bessemer es objeto de disputa histórica: el ingeniero estadounidense William Kelly, en Kentucky, había desarrollado de forma independiente un proceso esencialmente idéntico desde 1851, pero lo mantuvo en secreto y no solicitó patente hasta 1857 —después del anuncio público de Bessemer—, lo que en la práctica anuló su prioridad temporal en términos de reconocimiento histórico, aunque la disputa de prioridad nunca quedó resuelta del todo en la documentación de la época.