Tras la Revolución Gloriosa, el Parlamento de la Convención inglés obligó a los nuevos monarcas Guillermo y María a aceptar esta declaración de derechos. Redactada principalmente por John Somers, consolidó la soberanía del Parlamento sobre la Corona, prohibió los ejércitos permanentes en tiempo de paz y garantizó elecciones libres y la libertad de expresión parlamentaria, sentando un modelo constitucional que más tarde inspiraría tanto a Blackstone como a la Carta de Derechos de Estados Unidos.