El mérito de Blackstone no fue inventar el derecho inglés, sino ordenar un caos absoluto: hasta entonces el Common Law era un cúmulo desordenado de sentencias medievales, costumbres locales y actas escritas en latín, francés antiguo y Law French. Al empaquetar esta evolución histórica -desde Bracton hasta la Revolución de 1689- en un lenguaje claro y accesible, Blackstone creó el manual jurídico que los colonos americanos leyeron para defender los 'derechos de los ingleses' frente a Jorge III.