La derivación sistémico-pulmonar de 1944 salvó la vida de numerosos niños con cardiopatías congénitas cianóticas —especialmente tetralogía de Fallot— al crear quirúrgicamente un cortocircuito que aumentaba el flujo sanguíneo pulmonar. Fue el resultado de una colaboración desigualmente reconocida: Alfred Blalock ejecutó la cirugía, Helen Taussig concibió la idea clínica y Vivien Thomas —técnico de laboratorio afroamericano sin título médico— desarrolló el modelo experimental y estuvo presente en el quirófano orientando al cirujano. La recuperación del nombre de Thomas en la historia de este hito es uno de los ejemplos más conocidos de corrección de crédito científico en la medicina del siglo XX.