Tras siglos de fragmentación jurídica feudal en Europa occidental, manuscritos del Digesto de Justiniano —perdido en Occidente durante 500 años— comienzan a circular de nuevo en Italia. Irnerio, jurista de Bolonia, sistematiza su enseñanza hacia 1088 (fecha simbólica de fundación de la Universidad de Bolonia), inaugurando el método de la glosa: anotaciones interlineales y marginales que interpretan el texto original. No fue un descubrimiento súbito y aislado: el jurista Pepo ya citaba el Digesto en sentencias antes de 1080. Bolonia se convierte en el primer centro de estudios jurídicos de Europa, atrayendo estudiantes de todo el continente que, al volver a sus países, difunden el derecho romano "resucitado". Nace así el Ius Commune, la base jurídica compartida que unificará por primera vez en siglos el derecho científico europeo.