Poco después de la Magna Carta, el juez inglés Henry de Bracton escribió este tratado intentando estructurar las leyes inglesas con la lógica y las categorías del derecho romano clásico, tomadas del Corpus Juris Civilis que por entonces revivía en Bolonia. Fue el primer puente entre el Common Law consuetudinario y la tradición jurídica romana, sentando la idea de que el derecho inglés podía racionalizarse y exponerse como una ciencia.