Un equipo de la Universidad de Viena, liderado por Kimmo Mustonen, encapsula una monocapa de yoduro de plata entre dos láminas de grafeno para estabilizarla e impedir que colapse en una fase tridimensional, y filma el proceso completo de fusión átomo por átomo mediante microscopía electrónica de transmisión de barrido a más de 1100°C, analizando los datos con redes neuronales convolucionales. El experimento confirma por primera vez la existencia de la fase hexática —predicha en 1979 por Halperin y Nelson— en un material de enlace covalente, ampliando el rango de sistemas donde se ha observado este estado de la materia más allá de los cristales líquidos, coloides y electrones sobre helio líquido estudiados anteriormente. El hallazgo más sorprendente contradice parcialmente la predicción teórica original: en vez de dos transiciones graduales y continuas, los investigadores observan que el paso de sólido a fase hexática es gradual, pero el paso final de hexático a líquido ocurre de forma súbita, revelando que el mecanismo de fusión bidimensional en materiales de enlace fuerte es más complejo de lo que predecía la teoría KTHNY original.