En los Laboratorios Bell Telephone (Murray Hill / Berkeley Heights, Nueva Jersey), Daryl Chapin, Calvin Fuller y Gerald Pearson desarrollaron la primera célula fotovoltaica de silicio práctica capaz de convertir luz solar en electricidad útil con una eficiencia de conversión de aproximadamente el 6%, frente al ~1% alcanzado por las células de selenio previas. Se demostró públicamente el 25 de abril de 1954. El descubrimiento surgió de forma parcialmente accidental durante investigaciones sobre semiconductores de silicio dopado (galio + baño de litio) para el desarrollo del transistor. Esta célula fue el prototipo de las que después alimentarían satélites (empezando por el Vanguard 1 en 1958) y, más tarde, la industria fotovoltaica moderna.