El ingeniero ruso Constantin Chilowsky, trabajando en Francia, presenta en 1915 al gobierno francés un proyecto para detectar submarinos y minas mediante ondas de ultrasonido submarino, transformando oscilaciones eléctricas de alta frecuencia —como las usadas en telegrafía sin hilos— en ondas elásticas de alta frecuencia. El Ministerio de Marina francés encarga a Paul Langevin examinar la propuesta, que se convierte en el punto de partida del desarrollo del sonar.