Alquimistas chinos de la dinastía Tang descubren la pólvora (mezcla de nitrato de potasio, carbón vegetal y azufre) buscando elixires de inmortalidad. Las primeras referencias escritas a su uso en armas datan del s. IX en el Zhenyuan miaodao yaolüe. La tecnología se difundió a Corea, Japón y el mundo islámico antes de llegar a Europa en el s. XIII.