Aurelio Hermogeniano, magister libellorum de Diocleciano entre 293 y 294, recopila como anexo al Código Gregoriano los rescriptos imperiales más recientes de la Tetrarquía, principalmente los redactados por él mismo en su cargo oficial. La obra, de un solo libro organizado por materias, no sobrevive de forma completa: se reconstruye a través de citas posteriores, incluido el Codex Justinianeus.