Tras la derrota de Napoleón, los representantes de las potencias europeas se reúnen en Viena entre septiembre de 1814 y junio de 1815 para rediseñar el orden político continental. Es la primera vez en la historia que, a escala continental, representantes nacionales se reúnen en una sola ciudad al mismo tiempo para negociar las condiciones de los tratados, sustituyendo el método anterior de notas diplomáticas intercambiadas entre capitales separadas. El Acta Final, firmada el 9 de junio de 1815 por las ocho potencias signatarias, incorpora el Reglamento para la Libre Navegación de los Ríos (24 de marzo de 1815, artículos 108-116), que codifica por primera vez en derecho internacional multilateral el principio de navegación libre en ríos que separan o atraviesan varios estados, aplicado inicialmente al Rin mediante la creación de la Comisión Central para la Navegación del Rin, posiblemente la comisión internacional en funcionamiento más antigua que existe hoy. Estos mismos artículos sirvieron de plantilla 70 años después en la Conferencia de Berlín de 1884-85 para regular la navegación del Congo y el Níger. El Congreso da origen también al Concierto Europeo, un sistema de diplomacia multilateral de balance de poder entre las grandes potencias que se mantuvo, con altibajos, hasta 1914.