En 1909, Nicholas J. Conrad y Edmund O. Schweitzer desarrollaron un fusible de alta tensión extremadamente fiable que usaba un líquido extintor de arco para garantizar la correcta interrupción de cortocircuitos. Estos fusibles jugaron un papel decisivo en la adopción de subestaciones de distribución al aire libre, y la tecnología sigue siendo un componente central de los sistemas de transmisión y distribución eléctrica actuales.