Denton Cooley implantó en 1969 el primer corazón artificial total en un ser humano, utilizando un dispositivo desarrollado por el equipo de DeBakey como puente hacia un trasplante. El paciente sobrevivió 64 horas con el dispositivo antes de recibir el trasplante, y murió 32 horas después. El procedimiento demostró la viabilidad técnica del soporte mecánico total cardíaco, pero desencadenó una de las controversias éticas e institucionales más intensas de la historia de la cirugía cardiovascular. En el árbol actúa como inicio de la rama de sustitución mecánica.