Eric Cornell y Carl Wieman, en el instituto JILA de la Universidad de Colorado, logran en 1995 crear el primer condensado de Bose-Einstein de la historia: un estado de la materia predicho teóricamente por Albert Einstein y Satyendra Nath Bose en 1924-25, en el cual un conjunto de átomos enfriados a temperaturas extraordinariamente bajas —fracciones de millonésima de grado por encima del cero absoluto— pierde su identidad individual y se comporta como una única entidad cuántica coherente, todos los átomos ocupando simultáneamente el mismo estado cuántico fundamental. Cornell y Wieman combinan las técnicas de enfriamiento láser desarrolladas por Chu, Cohen-Tannoudji y Phillips con enfriamiento evaporativo adicional para alcanzar temperaturas de apenas 170 nanokelvin sobre el cero absoluto, logrando condensar átomos de rubidio. Wolfgang Ketterle, en el MIT, logra independientemente meses después un condensado más denso utilizando átomos de sodio, y desarrolla técnicas para estudiar sus propiedades con mayor detalle, incluyendo la observación de patrones de interferencia cuántica entre dos condensados distintos —demostración directa de la naturaleza ondulatoria coherente de la materia a escala macroscópica—. El logro, perseguido sin éxito durante setenta años desde la predicción teórica original, abre un campo de investigación completo sobre física de la materia ultrafría con aplicaciones en metrología de precisión, simulación cuántica y los primeros desarrollos de relojes atómicos de nueva generación.