Crick desarrolla desde mediados de los años 50 la hipótesis de la secuencia: el orden de bases del ADN codifica el orden de aminoácidos de una proteína. La formula en su paper 'On Protein Synthesis' (1958), inspirado directamente por la demostración de Sanger de que la insulina tiene una secuencia de aminoácidos fija y determinada, no una estructura amorfa como se asumía hasta entonces. Sienta las bases conceptuales de lo que más tarde se formalizaría como el dogma central de la biología molecular.