Charles Dotter y Melvin Judkins realizaron en 1964 la primera angioplastia transluminal percutánea, dilatando una estenosis de la arteria femoral superficial sin cirugía abierta mediante la introducción sucesiva de catéteres de mayor calibre. El principio terapéutico —abrir una obstrucción desde el interior del vaso— resultó revolucionario, pero la comunidad quirúrgica americana lo rechazó durante años. La técnica fue adoptada antes en Europa. Esa misma idea acabó reconfigurando toda la práctica cardiovascular. Dotter es el fundador conceptual de la cardiología intervencionista.