El 4 de septiembre de 1882, Thomas Edison activó la central de Pearl Street en Manhattan e iluminó el distrito financiero de Nueva York con electricidad comercial. No fue el primero en encender una bombilla ni en generar corriente, pero fue el primero en combinar generador, red de distribución, contador de consumo y lámpara de filamento en un servicio urbano viable. La central de Pearl Street definió la arquitectura de la electrificación urbana del siglo XIX: corriente continua, baja tensión, radio limitado de distribución. Esas limitaciones serían la debilidad que la corriente alterna de Tesla y Westinghouse superaría en la década siguiente.