Los físicos Samuel Edwards (Cambridge) y Philip Anderson (Bell Labs) publican "Theory of spin glasses", proponiendo la primera teoría para una nueva clase de aleaciones magnéticas diluidas y desordenadas llamadas vidrios de espín, que explica la cúspide observada experimentalmente en la susceptibilidad magnética. Su argumento es que la interacción entre espines, al oscilar en signo según la distancia, no produce un orden ferro- ni antiferromagnético medio, pero sí un estado fundamental con los espines congelados en direcciones aparentemente aleatorias pero fijas en el tiempo. Para describir matemáticamente este nuevo tipo de orden inventan un parámetro propio, q (el parámetro de Edwards-Anderson), y un método de cálculo conocido como el "truco de réplicas", ambos derivados de una analogía con la gelificación de polímeros y no de una cita directa a la teoría de Landau de 1937. El trabajo abrió un campo completo de la física estadística del desorden, sentando las bases que Giorgio Parisi formalizaría en 1979.