Willem Einthoven, tras completar en 1901 el desarrollo de un galvanómetro de cuerda mucho más sensible que el de Ader (que cita explícitamente en su paper de 1901 'Un nouveau galvanomètre'), logra el 22 de marzo de 1905 el primer registro clínico exitoso de un electrocardiograma humano en el Hospital Académico de Leiden. El instrumento pesaba 270 kg y requería cinco personas para operarlo; el paciente sumergía extremidades en cubos de agua salada a modo de electrodos. Marca el inicio de la electrocardiografía como herramienta de diagnóstico clínico.