Sébastien Érard patenta el mecanismo de doble escape (repetition action), que permite al martillo volver a golpear la cuerda sin que la tecla suba completamente. Este invento hizo posible la repetición rápida de notas y el virtuosismo técnico de compositores como Franz Liszt y Frédéric Chopin, que compusieron explícitamente para pianos Érard.