Eudoxo de Cnido escribe Fenómenos (perdida), tratado en prosa que describe constelaciones y su disposición en la esfera celeste. El análisis estadístico de los datos de orto/ocaso conservados (vía Arato e Hiparco) sitúa el origen de esas observaciones en torno al III milenio a.C., un origen mucho más antiguo y geográficamente debatido (¿minoico? ¿sustrato indoeuropeo/Próximo Oriente arcaico?), no necesariamente mesopotámico tardío.