Leonardo de Pisa, conocido como Fibonacci, difundió en el occidente latino la numeración indo-arábiga y los métodos de cálculo aprendidos en el Mediterráneo islámico. El Liber Abaci (1202) es un puente consciente entre dos tradiciones matemáticas: su autor sabía que estaba transmitiendo un legado foráneo. Sin esta transmisión, la matemática europea tarda más décadas en asimilar herramientas que ya eran maduras en el mundo árabe e indio.