En 1859, el empresario suizo Henry Dunant presencia el horror de la Batalla de Solferino y, en su libro 'Recuerdo de Solferino' (1862), propone dos ideas: que el personal médico sea reconocido como neutral en el campo de batalla, y que se establezcan sociedades de socorro permanentes en cada país. El jurista suizo Gustave Moynier, profundamente impresionado por el libro, lidera la convocatoria: en febrero de 1863 se reúne en Ginebra el comité que se convertirá en el Comité Internacional de la Cruz Roja, y en octubre de ese año dieciséis estados europeos se reúnen para discutir la propuesta de Dunant. El 22 de agosto de 1864, una conferencia diplomática organizada por el gobierno suizo adopta el primer tratado internacional codificado que protege a los soldados heridos y enfermos en el campo de batalla, firmado inicialmente por representantes de doce estados. Es la primera vez que el derecho internacional impone obligaciones vinculantes sobre cómo se conduce la guerra para proteger a las personas, en lugar de regular únicamente las relaciones entre estados —una ruptura de mecanismo categóricamente distinta de todos los hitos anteriores de esta cadena. Henry Dunant recibió el primer Premio Nobel de la Paz en 1901 por esta convención y por la fundación del CICR.