Michael E. Fisher, en la Universidad de Cornell, publica en 1967 "The Theory of Condensation and the Critical Point", una revisión crítica y extensión de la teoría de gotas o cúmulos ("droplet" o "cluster theory") de la condensación —el proceso por el cual un vapor se transforma en líquido—. Fisher demuestra que esta teoría implica que el punto de condensación está marcado por una singularidad del potencial termodinámico, tal como había conjeturado Joseph Mayer décadas antes. Esa singularidad resulta ser de un tipo particular —una singularidad esencial, en la que todas las derivadas de las variables termodinámicas permanecen finitas, a diferencia de una transición de fase ordinaria—. El modelo aclara además por qué el punto crítico de un fluido es único, en contraste con una región crítica extendida, y establece relaciones precisas entre los distintos exponentes que caracterizan las singularidades del punto crítico. Fisher ilustra y confirma sus conclusiones con un modelo unidimensional exactamente resoluble, con un hamiltoniano que contiene potenciales de muchos cuerpos de corto alcance. El llamado "modelo de gotas de Fisher" se convertiría en una herramienta estándar y muy citada (más de 700 citas) en el estudio de la nucleación y la condensación, y sería redescubierto décadas después como pieza clave en la conexión entre el modelo de Ising y los "cúmulos de Coniglio-Klein" en la teoría de percolación. Es, junto con el trabajo de revisión y sistematización experimental por el que es reconocido más ampliamente, la contribución teórica puntual más citada y datable de Fisher dentro del cuerpo de trabajo premiado por el Wolf Prize de Física de 1980.