La fotografía convirtió la imagen óptica en registro estable y socialmente circulable. Su historia comienza con Nicéphore Niépce, quien capturó en 1826 la primera fotografía permanente conservada usando su técnica de heliografía. En 1829 Niépce y Daguerre se asociaron; Niépce murió en 1833 sin ver el resultado final. Daguerre perfeccionó el proceso hasta reducir la exposición a minutos y bautizó el resultado con su propio nombre. En 1839 el gobierno francés presentó el daguerrotipo al mundo como un invento de Daguerre, eclipsando a Niépce en la memoria pública. La fotografía transformó la óptica: la visión dejó de estar limitada al ojo en tiempo real para producir documentos visuales permanentes.