El jurista Gayo —de quien apenas se sabe nada, ni su nombre completo— escribe un manual elemental de derecho romano organizado en cuatro libros (personas, cosas, sucesión y obligaciones, acciones), el primer intento conocido de presentar el derecho romano como un sistema coherente. Su contenido se creyó perdido durante siglos hasta que en 1816 Barthold Georg Niebuhr descubrió un manuscrito palimpsesto en Verona —el texto de Gayo había sido raspado y reescrito con obras de san Jerónimo—. Las Institutas de Justiniano (533) copian literalmente la estructura y numerosos pasajes de esta obra tres siglos posterior.