George Gamow, físico soviético formado en Leningrado y entonces visitando el instituto de Max Born en Göttingen, resuelve en el verano de 1928 la ecuación de Schrödinger para una partícula alfa confinada en un pozo de potencial nuclear, con ayuda matemática de Nikolai Kochin. Demuestra que, a pesar de no tener energía suficiente según la física clásica, la partícula alfa tiene una probabilidad finita de atravesar la barrera de potencial (efecto túnel) y escapar del núcleo. El resultado explica cuantitativamente la ley empírica de Geiger-Nuttall, que relaciona la energía de la partícula alfa emitida con la vida media del núcleo. Es la primera aplicación de la mecánica cuántica a un problema de física nuclear. El mismo resultado fue obtenido de forma independiente y casi simultánea por Ronald Gurney y Edward Condon en Princeton, cuyo artículo en Nature se publicó aproximadamente un mes antes del de Gamow en Zeitschrift für Physik, aunque sin el mismo nivel de detalle cuantitativo.