El traductor más prolífico e influyente de la Edad Media: instalado en la Escuela de Traductores de Toledo entre 1144 y 1187, Gerardo de Cremona tradujo entre 74 y 87 obras del árabe al latín, liderando un taller de colaboradores nativos -como el mozárabe Galippus, que interpretaba oralmente el árabe al castellano para que Gerardo lo vertiera al latín. Tradujo directamente del árabe obras escritas originalmente en esa lengua, como el álgebra de Al-Khwarizmi y el Canon de medicina de Ibn Sina -texto médico de referencia europeo hasta el siglo XVII-, así como el Kitab al-Tasrif de Al-Zahrawi y obras de Al-Razi. También vertió al latín, a partir de versiones árabes intermedias, clásicos griegos como el Almagesto de Ptolomeo -el manuscrito que motivó su viaje a Toledo-, los Elementos de Euclides y tratados de Aristóteles. Es también acreditado con la creación de varios términos anatómicos en latín.