En 1839, Charles Goodyear descubrió accidentalmente que calentar una mezcla de caucho natural con azufre producía un elastómero estable, resistente al calor y al frío: la vulcanización. Patentó el proceso en 1844. Esta tecnología transformó el caucho de un material frágil e inconsistente en una sustancia industrialmente útil, haciendo posible la producción en masa de objetos de caucho duraderos — entre ellos, aunque no por obra de Goodyear directamente, el preservativo moderno.