En octubre de 2019 el equipo de Google AI liderado por John Martinis publica en Nature 'Quantum supremacy using a programmable superconducting processor': el procesador Sycamore de 53 qubits superconductores realiza en 200 segundos una tarea de muestreo de circuito aleatorio que, según Google, requeriría 10.000 años al superordenador clásico más rápido del momento. Es la primera demostración experimental de supremacía cuántica —la capacidad de un dispositivo cuántico de resolver un problema específico más rápido que cualquier ordenador clásico—. El resultado es controvertido: IBM argumentó que con técnicas de simulación clásica optimizadas el cálculo podría realizarse en 2,5 días, y en 2022 investigadores chinos simularon el experimento clásicamente en horas. La tarea elegida —muestreo de circuito aleatorio— no tiene aplicación práctica conocida, lo que también fue criticado. A pesar de las controversias, el hito Sycamore marca un punto de inflexión histórico: demuestra que los procesadores cuánticos de decenas de qubits son construibles y operables, convirtiendo la computación cuántica de ejercicio teórico a ingeniería experimental. Inaugura la era NISQ (Noisy Intermediate-Scale Quantum), el período actual en que los dispositivos cuánticos tienen entre 50 y 1000 qubits pero son demasiado ruidosos para ejecutar algoritmos con corrección de errores completa.