Andreas Grüntzig llevó en 1977 la angioplastia al territorio coronario y fundó en sentido estricto la cardiología intervencionista moderna. Su catéter de balón —fabricado artesanalmente— permitió dilatar una estenosis coronaria en un paciente despierto sin abrir el tórax. El paciente seguía vivo y asintomático cuando Grüntzig presentó el caso en las American Heart Association Meetings ese mismo año. Murió en 1985 con 46 años. La técnica que desarrolló en su cocina zürichesa se ha realizado en decenas de millones de pacientes en todo el mundo.