Convocada por el Zar Nicolás II de Rusia, la Primera Conferencia de Paz de La Haya (1899) reúne a 26 estados con tres objetivos: limitar el armamento, codificar las leyes de la guerra, y encontrar soluciones pacíficas a las disputas internacionales. Aunque fracasa en el primer objetivo, logra dos avances jurídicos genuinos. El primero es la creación de la Corte Permanente de Arbitraje, primer mecanismo global para la resolución pacífica de disputas internacionales: no es un tribunal en el sentido tradicional, con jueces permanentes, sino un marco permanente y una lista de juristas internacionales cualificados disponibles para naciones que voluntariamente acuerden someter una disputa a un fallo legal vinculante. La Corte, alojada en el Palacio de la Paz, sigue activa hoy. El segundo es la codificación multilateral de las leyes de la guerra terrestre y naval, que se basa en gran medida en el Código Lieber estadounidense de 1863 como modelo de referencia. La Segunda Conferencia (1907), propuesta originalmente por Theodore Roosevelt y convocada de nuevo por Nicolás II, reúne a 44 estados, incluyendo por primera vez a Argentina y Brasil con voz propia: el jurista argentino Luis María Drago defiende la Doctrina Drago, que prohíbe el uso de la fuerza armada para el cobro de deudas estatales, y el jurista brasileño Ruy Barbosa defiende la igualdad jurídica entre estados grandes y pequeños en el seno de la conferencia.