Otto Hahn y Fritz Strassmann, en el Instituto Kaiser Wilhelm de Química en Berlín, bombardean uranio con neutrones en diciembre de 1938 y detectan, mediante análisis químico cuidadoso, la presencia de bario entre los productos resultantes —un hallazgo desconcertante, ya que el bario tiene aproximadamente la mitad de la masa atómica del uranio, y ningún proceso nuclear conocido hasta entonces producía elementos tan distintos del original mediante bombardeo neutrónico—. Hahn comunica los resultados experimentales por carta a Lise Meitner, física austríaca que había codirigido la investigación durante años antes de verse forzada a huir a Suecia tras la anexión alemana de Austria en 1938 por su ascendencia judía. Meitner, junto con su sobrino Otto Frisch, interpreta correctamente en cuestión de días que el núcleo de uranio se ha partido literalmente en dos núcleos más ligeros —bario y kriptón—, liberando una cantidad de energía coherente con la fórmula de Einstein E=mc², y acuña el término "fisión" por analogía con la división celular biológica. El descubrimiento, publicado por Hahn y Strassmann en enero de 1939 y explicado teóricamente por Meitner y Frisch en el mismo mes, desencadena de inmediato la carrera científica y militar hacia la energía nuclear que culminaría, seis años después, en el Proyecto Manhattan.