Erwin Hahn, estudiante de doctorado en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, experimenta en 1950 con pulsos de radiofrecuencia aplicados a una muestra de núcleos en resonancia magnética nuclear (RMN), una técnica entonces reciente desarrollada por Felix Bloch y Edward Purcell (Nobel de Física 1952). Hahn es el primero en usar pulsos del tipo adecuado para observar las señales transitorias de la resonancia, en vez de la señal continua habitual. Un día, observa en el osciloscopio una señal completamente inesperada: tras aplicar dos pulsos de radiofrecuencia espaciados en el tiempo, los espines nucleares —que se habían ido desfasando entre sí debido a pequeñas diferencias en el campo magnético local que cada uno experimenta— vuelven espontáneamente a alinearse, produciendo un segundo pico de señal, un "eco", sin que se aplique ningún pulso adicional en ese momento. Hahn dedica varias semanas a entender el fenómeno y logra predecirlo matemáticamente resolviendo las ecuaciones de inducción nuclear de Bloch. Publica el hallazgo en "Spin Echoes" (Physical Review, 1950): el segundo pulso de radiofrecuencia invierte efectivamente el sentido del desfase progresivo de los espines, de modo que estos vuelven a alinearse momentáneamente —un fenómeno de "inversión temporal" de la precesión individual de cada espín—. Hahn publica también ese mismo año, en un artículo más breve, la inducción libre nuclear (free induction decay, FID): la señal que decae naturalmente tras un único pulso de radiofrecuencia, sin necesidad de un segundo pulso. El propio Hahn restaría importancia a este segundo resultado calificándolo de "obvio", pero se convertiría con el tiempo en la base del enfoque pulsado moderno de la RMN, hoy dominante frente al método de onda continua original. El eco de espín, por su parte, permite medir con precisión tiempos de relajación de los espines nucleares en presencia de inhomogeneidades del campo magnético, y se convertiría en una técnica fundamental no solo en RMN sino también, por analogía, en espectroscopía láser y dispersión de neutrones. Sus aplicaciones prácticas resultarían decisivas dos décadas después para el desarrollo de la imagen por resonancia magnética (MRI) por Paul Lauterbur y Peter Mansfield (ver entry separada lauterbur-mansfield-mri-1973).