El rey Hammurabi, sexto monarca de la Primera Dinastía de Babilonia, promulga hacia 1754 a.C. el código de leyes mejor conservado y más extenso de Mesopotamia: 282 leyes inscritas en una estela de diorita de 2,25 m, hoy en el Museo del Louvre. Construido casi con seguridad sobre el modelo de Ur-Nammu (mismo formato condicional, misma legitimación divina), introduce una ruptura real respecto a su predecesor: sustituye la compensación monetaria por la ley del talión ("ojo por ojo, diente por diente") para las lesiones físicas, con penas notablemente más severas y un sistema de castigos graduado según la clase social de víctima y agresor.