Concebido por Howard Aiken de la Universidad de Harvard y construido por IBM en Nueva York, el Mark I es un computador electromecánico de propósito general capaz de ejecutar largas secuencias de cálculo de forma automática, usando equipo mecánico de tarjetas perforadas. Considerado el primer computador electromecánico a gran escala, supone un salto respecto a las calculadoras mecánicas previas al permitir programar secuencias completas de operaciones sin intervención humana entre pasos.