El Heinkel He 178 realizó el 27 de agosto de 1939 el primer vuelo de un avión impulsado exclusivamente por un motor de reacción turbojet, inaugurando la era del reactor. Su importancia no reside en ser un aparato operativo —era un prototipo experimental— sino en demostrar que la nueva forma de propulsión podía sostener el vuelo completo de un avión. El motor fue diseñado por Hans Joachim Pabst von Ohain; el aparato, por el equipo de Ernst Heinkel. Con él, la historia de la aviación entra en una fase tecnológicamente nueva.